¿Y si un beso no fuese suficiente para suturar las heridas causadas por el imparable latir de tu corazón?
¿Y si el incansable bombeo destrozase todo tu organismo debido a un sentimiento más fuerte que cualquier poder existente?
El pulso incesante e hiriente que traspasa tu pecho y piensas en aliviarlo con alcohol, y un barman al que le deberían convalidar hasta 5º de psicología.
Pensarías que estás atado a una maldición, y te refugiarías en tus demencias mentales, buscando el consuelo.
Guardarías tus paranoias bajo una capucha, y las esconderías bajo la cama al llegar a casa.
Pero entonces la añoras, y en ese instante comprendes que un segundo sin ella al lado es como un puñal perforándote el tórax, y tan solo con una caricia, todo el malestar que provoca su ausencia se pierde en el olvido.
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